El marxismo: ¿un desorden mental? – Por Andrés Irasuste

Psic. Andrés Irasuste
Fundación LIBRE

Desde mediados del siglo XX, la psiquiatría y la psicología anglosajonas (predominantemente en su vertiente norteamericana) se volvieron hegemónicas por motivos que no vienen al caso. También mencionaremos que, mínimamente desde los años ‘80, dichos expertos afirman sin grandes tapujos que no existe un consenso acerca de cómo definir lo que es un trastorno o desorden mental en el orden de las ciencias de la salud mental. En muy pocos casos se habla de “enfermedad mental” (como por ejemplo la esquizofrenia), dado que la causalidad biológico-neuronal en la mayor parte de los trastornos mentales no está clara, o sencillamente es a veces desconocida, cuestión en la que tampoco nos detendremos aquí. Una confesión bastante irónica de esto que mencionamos, esto es, que hay consenso en que no hay consenso alguno sobre qué es un trastorno mental, es la del Dr. Allen Frances (uno de los arquitectos del manual psiquiátrico DSM IV y uno de los psiquiatras más reconocidos de EEUU) cuando afirma lo siguiente:

A veces bromeo diciendo que la única forma de definir un trastorno mental es como aquel que los especialistas tratan, los investigadores investigan, los educadores enseñan, y por el que pagan las compañías de seguros.” (2013, p. 18)

Siendo esto así, nos sentimos con cierta flexibilidad y libertad intelectual para plantear algunas hipótesis a modo de tertulia en el Café Libertario, y afirmar, sin mayores dudas ni culpas, que el marxismo es un auténtico desorden mental, como asimismo una auténtica distorsión cognitiva en la visión sobre el mundo cuando esta se ve reflejada en la opinión pública al absorber la misma las premisas marxistas, impuestas mediante décadas de  propaganda e ingeniería social deliberadas. Dado que un síndrome por desorden mental consiste en un conjunto de signos y síntomas patológicos, conductualmente desadaptativos y disfuncionales, vayamos señalando algunos:

1)   El marxismo implica una severa disociación psíquica: El legado marxista en la historia, una vez que fue implementado en el plano de la real Politik en el siglo XX, esto es el llamado “socialismo real”, consistió en un reguero humano de más de 100 millones de muertos, ya sea por haber sido exterminados en campos de concentración para trabajos forzados en diversas zonas del planeta -los llamados Gulags– (en la URSS o en Camboya), por hambrunas, como resultado del  colapso de la producción y de la logística de alimentos a gran escala (como el “Holodomor” ucraniano en el que murieron entre 5 y 10 millones, los 60 millones de campesinos chinos, los millones de muertos por hambruna en Corea del Norte en los años ‘90), o simplemente a punta de pistola -como en Cuba- por el aparato represivo del Estado, o también, si no, en los calabozos de la tortura bolchevique, tan bien descriptos por Alexander Solzhenitsyn en su obra Archipiélago Gulag. Crímenes y represiones similares a estos continúan efectuándose en el autodenominado “socialismo del siglo XXI”, como en Venezuela o Bolivia, el primero una oligarquía marxista petrolera, y el segundo un narco-Estado.

A pesar de todo ello, el marxista (ya sea socialista, comunista, anarco-socialista o socialdemócrata) está convencido de que su ideología es la antorcha de los dioses destinada a la salvaguardia del progreso, de la libertad, la justicia verdadera y el progreso de los pueblos del mundo, lo cual le lleva a levantar el puño mientras canta alguna de las distintas versiones de La Internacional. Convencido de la beatitud de su modelo teórico llevado al terreno de la política real, se siente orgulloso de señalar soberbiamente con el dedo a quienes no son marxistas como él, recurriendo al subterfugio de la reductio ad Hitlerum en modalidad TOC (obsesivo-compulsiva). Así, en nombre de la “diversidad de ideas”, su idea es la idea que deberá ser impuesta como la presunta mejor alternativa de todas, conduciéndolo esto a un verdadero atolladero moral y a una auténtica esquizofrenia mental por disociación entre lo que él cree de la realidad y lo que la realidad histórica verdaderamente es a la luz de los datos y de la evidencia empírica.

2) Esto conduce a la mayor de las ambigüedades en el plano de los ideales morales y en su racionalización universal (la ética), puesto que de las mayores atrocidades, genocidios, injusticias, carnicerías y represiones, pretende derivar la mejor propuesta de libertad, justicia, como asimismo, el mejor de los mundos posibles. Por ende, el marxista sufre de un serio desorden en su grado de coherencia de los parámetros ético-morales.

3) La teoría sobre lo que el mundo y la sociedad deberían ser para el marxista, se basa en una teoría muy conocida, la de Karl Marx, intelectual que, estando aún en vida, fue refutado por los padres fundadores de la Escuela Austríaca de Economía. Carl Menger y Eugen von Böhm-Bawerk demostraron (principalmente este último) que la teoría del valor-trabajo (y por tanto la “explotación del hombre por el hombre” a través de la plusvalía del capitalista) es científica y económicamente falsa. No podemos demostrar en un corto artículo el porqué de esto, por ello conmino a la lectura de otro donde sí explico dicho por qué: http://debatime.com.ar/andres-irazuste-por-que-marx-estaba-equivocado-y-aun-asi-triunfa-existe-la-derecha/

En otras palabras, los marxistas son los mayores criminales de la historia humana en nombre de una teoría que ya estaba refutada en tiempos de su padre creador en el siglo XIX, teoría expresada en una talmúdica, abigarrada y caliginosa prosa, la de ese hombre nefasto que fue Karl Marx, un verdadero falso profeta, quien incluso falsificaba citas de fuentes bibliográficas utilizadas para escribir su famosa obra El Capital (obra que la aplastante mayoría de los marxistas jamás ha leído), según ha demostrado el historiador inglés Paul Johnson en su investigación Intelectuales.

4) Cuando los grupos marxistas son puestos “entre la espada y la pared” en términos de argumentación, reaccionan con violencia verbal, física y con actos vandálicos. Las calles de ciudades como La Plata o la mismísima y bella Buenos Aires son el espejo fenomenológico que atestigua con lágrimas los vestigios de esta violencia límbica primitiva, anti-social y psicopática. O la agresión, el escarnio y vandalismo de los grupos “Antifa” en todo el mundo.

Todo esto que hemos descrito son claros signos altamente psicopatológicos, pero dado que el sujeto marxista no los auto-percibe como tales, estos rasgos disfuncionales de personalidad no le constituyen un malestar subjetivo, y por tanto no son vivenciados como síntomas que hagan a un padecimiento psicoafectivo personal. Para este fenómeno existe un concepto, el de disociación yoica, y esta es la base psíquica de las más severas conductas y personalidades psicopáticas.

Ya aquí estamos frente a algunos problemas teóricos: ¿en qué espectro y eje de las psicopatologías colocaríamos a los marxistas? ¿Acaso en el espectro de las psicosis delirantes, o en el espectro de los trastornos más severos de la personalidad, principalmente por sus rasgos altamente destructivos, manipuladores y anti-sociales en nombre de la reivindicación -paradójicamente- de “lo social”? Queda abierta la discusión.

5) Pero existe una pista de que quizás la cuestión se ubique más dentro del espectro de la psicosis delirante persecutoria: el marxista, desde los años ‘70 a la fecha, comenzó a percibir la presencia de “neoliberales” por todas partes. El marxista no tiene idea siquiera de qué es eso que llama neoliberalismo. Siendo este un concepto acuñado por Alexander Rüstow, un socialista que quiso encontrar algo a medio camino entre el bolchevismo y el liberalismo económico moderado, en léxico más actual, el neoliberalismo no es otra cosa que la socialdemocracia, o lo que en Alemania denominan “Ordoliberalismo”. Por lo tanto, el delirante marxista expresa furia y echa espuma por la boca tildando de neoliberales a quienes considera sus enemigos apelando a una categoría conceptual que se halla en el esquema de las izquierdas. Ya sea por desconocimiento, error u omisión, el marxista termina encerrado en un atolladero de delirio cronificado en el correr del tiempo. En otras palabras, además de indicar la gran irresponsabilidad intelectual del marxista (quien no se preocupa en saber siquiera el origen conceptual de los términos que utiliza), todo lo antedicho reconfirma su esquizofrenia mental, su desorden emocional y su profunda enfermedad moral.

El desarrollo dimensional de este desorden es transversal a todas las áreas de la personalidad: cognitiva, vincular, emocional, espiritual y también sexual, a través del nuevo marxismo 2.0 de la ideología de género. El marxismo es una forma de terrorismo existencial hacia el ser humano, y puede ser autolesivo: luego de estrangular a su esposa, Althusser intenta suicidarse. Lenin, Stalin, Pol Pot, la dinastía Juche de Corea del Norte, entre otros, han sido sujetos profundamente paranoicos que han ejercido el más inconmensurable despotismo, sin otro parangón en la historia. El presidente Maduro dice hablar con aves, como asimismo comunicarse con el espíritu de Chávez.

Por desgracia, no nos queda más remedio que discrepar con las palabras del Papa Francisco en 2013, aquello de que el marxismo es una ideología equivocada pero algunos marxistas son buenas personas después de todo. La cuestión no es si acaso son buenas o malas personas (cuestión que debería ser juzgada por Dios y nadie más), sino que se trata de personas que experimentan un desorden cognitivo y emocional profundo, y ello los torna inestables. Por desgracia, esto jamás estará incluido siquiera en la lista de trastornos del manual psiquiátrico DSM: los propios Chiefboards de la Asociación Americana de Psiquiatría son miembros de lobbies marxistas desde 1973.

Además, sospechamos que el propio Papa es marxista, y que hoy, es el cuarto estado el que se sienta en el trono romano de nuestra hermosa civilización greco-cristiana e indoeuropea. Defendamos, identitariamente pues, nuestra civilización de esta cosmovisión despótica cuyos orígenes últimos no son precisamente greco-cristianos. El más horrible espíritu del despotismo asiático la inspira.

Insistimos: el marxismo no es simplemente una “ideología”. Es una visión no sólo económica, sino filosófica y antropológica del ser humano y del lugar que este debería ocupar en la sociedad y en la historia. Es una cosmovisión milenarista y jacobina enfermiza que atenta contra la condición, dignidad y libertades más esenciales de la persona humana. Marxismo es esclavitud.

 

 

Fuentes y lecturas recomendadas:

  • Applebaum, Anne. Gulag: historia de los campos de concentración soviéticos. Edición digital: http://espamobi.com/book/gulag/
  • Benoist, Alain de. (2005) Comunismo y nazismo. 25 reflexiones sobre el totalitarismo en el siglo XX (1917-1989). Barcelona: Áltera. Edición digital: https://es.scribd.com/doc/134989525/BENOIST-Comunismo-y-Nazismo-pdf
  • Díaz Villanueva, Fernando. Historia Criminal del Comunismo. Edición digital: http://espamobi.com/book/historia-criminal-del-comunismo/
  • El libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión (1997) (Stéphane Courtois, Ed.) Edición digital: http://espamobi.com/book/el-libro-negro-del-comunismo/
  • El Papa Francisco considera al marxismo una “ideología equivocada” (ACI Prensa, 2013). Link: https://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-francisco-considera-el-marxismo-una-ideologia-equivocada-17480/
  • Frances, Allen. (2013) Saving normal. An insider’s revolt against out-of-control psychiatric diagnosis, DSM-5, big pharma, and the medicalization of ordinary life. New York: HarperCollins Publishers.
  • Irasuste, Andrés. Por qué Marx estaba equivocado y aun así triunfa. ¿Existe la derecha? Link: http://debatime.com.ar/andres-irazuste-por-que-marx-estaba-equivocado-y-aun-asi-triunfa-existe-la-derecha/
  • Johnson, Paul. (2000) Intelectuales. Buenos Aires: Javier Vergara.
  • Solzhenitsyn, Alexander. Archipiélago Gulag. Edición digital: http://espamobi.com/book/archipielago-gulag/

1 Comment

  1. Excelente artículo Andrés. Me recuerda a las palabras del Dr. Jordan B. Peterson. Es alentador saber que aún en este contexto mundial de embestida neomarxista 2.0, como bien decís, se levanten cada vez más paladines de la libertad para mantener a raya la hegemonía cultural y discursiva de la izquierda.

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