Marxismo cultural, Estado y educación – Por Fabrizio Alba

La imposición de la agenda marxista a una sociedad, no sólo se debe al rol de los medios de comunicación, sino que previamente se debe haber “preparado” el terreno social, y, para esto, la principal herramienta es la educación. En términos del teórico marxista Antonio Gramsci, “preparar” el terreno social implica dos cuestiones fundamentales: como estrategia política, la construcción de una voluntad colectiva con objetivos de transformación social y, una reforma intelectual y moral, que implica una disputa de la concepción del mundo que eleve a los estratos sociales más bajos y, que construya una nueva visión hegemónica del mundo.

Al referirme a educación, hago referencia tanto a la educación pública como privada. Ahora bien, ¿cuál es el principal ente de determinación y manipulación del sistema educativo de un país? El Estado. Elemento imprescindible e innato de la izquierda para imponer su agenda cultural, social, política y económica.

Esta función determinante del Estado en la educación, no sólo se debe a su intervención o no, sino también por el modo en que decida intervenir. Pero esto no lo decide el Estado por sí mismo, lo hacen los gobernantes de turno en base a lo que a ellos más les favorezca para mantenerse en el poder. No nos olvidemos que son políticos y que, en su mayoría, no tienen ideales determinados, sino que se flexibilizan y tan sólo se dejan llevar por la opinión pública y corrección política, en pocas palabras, simples cazadores de votos.

Al otorgarle la capacidad al Estado de actuar sobre el sistema educativo, no sólo le permitimos administrar el dinero de los ciudadanos para tal fin, sino también la posibilidad de determinar, por medio del Ministerio de Educación, qué contenidos deben enseñarse y cómo se debe hacer. Justamente esto es algo que le fascina a la izquierda.

Recordemos que es imposible que la agenda de izquierda pueda llevarse a cabo si no es por medio del Estado, ya que su ideología se basa en su utilización política para su provecho. Un claro ejemplo de esto son los famosos proyectos de Ley de Cupos e Igualdad de Género, Ley de Aborto, entre otras.

Como bien sabemos, actualmente nos encontramos en un contexto de hegemonía cultural progresista, sobresaturado de ideología progresista y, que constantemente presionan a los gobernantes de turno para que cumplan sus deseos ideológicos. A su vez, e inevitablemente, el principal sector atacado por la izquierda, es el social y cultural, ya sea a través de leyes como por medio del sistema educativo.

Teniendo a la izquierda presionando al Estado para continuar manipulando el contenido educativo de un país, nos encontramos en un grave problema actual con desastrosas consecuencias futuras.

Ahora bien, para evitar la transformación marxista de la cultura de una sociedad, existen dos principales formas de acción: la intelectual o de ideas, librar la batalla cultural, y, evitar la manipulación artificial del sistema educativo, es decir, quitándole la capacidad al Estado de interferir en dicho sistema.

La independencia de la educación con respecto al Estado, es elemental para la libertad de todo individuo y sociedad. Esto no sólo impide que una minoría realice un proceso de ingeniería social por sobre la mayoría, sino que también, al haber distintos centros educativos y cualitativamente diversos, le permite al individuo tener un red de opciones por el cual elegir libre y voluntariamente. Con esto también se limita la capacidad de acción de la izquierda sobre el Estado y el sistema educativo, se gana libertad.

En cuanto a la batalla cultural, es importante la capacitación individual, desde todas los perspectivas posibles, y, la explotación de los medios de difusión. Al encontrarnos inmersos en un periodo de digitalización y comunicación masiva, tenemos cada vez mayor cantidad de modos de divulgación, principalmente por la redes sociales.

Los individuos y las sociedades se encuentran en constante peligro de ser sometidos por un grupo minoritario y, para evitar esto, es necesario tomar las medidas preventivas. Siendo el gobierno y el aparato represivo del Estado el principal modo de someter a intereses particulares a una sociedad, la medida fundamental para evitar esta situación, es limitar al Estado y su capacidad de acción. Los gobernantes son un grupo minoritario, completamente manipulables por la opinión pública y corrección política, es decir, un peligro para la libertad de los individuos que componen dicha sociedad. Sus decisiones afectan al total de la población, algo que en la mayoría de los casos tiene resultados negativos.

La base de una sociedad, son individuos libres, tanto de sus pares como del mismo gobierno. Nadie podría resumir de mejor manera esta idea que Thomas Jefferson: “El mejor gobierno es el que menos gobierna”.

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